TRF4 CONFIRMA CONDENA DE LULA Y DEL PUEBLO BRASILEÑO

Foto: Diego Leão/FPB
Es necesario mirar críticamente la sentencia dada por los jueces de la 8ª Sección del TRF-4. No se trata de defender a Lula, es una cuestión de defender algo mucho más precioso: el pueblo brasileño que está siendo condenado junto a él.
Por Juliana Medeiros
El juicio realizado por la 8ª sección del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF-4), en Porto Alegre, de este miércoles, tenía la tarea de decidir sobre una apelación del equipo de defensa del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El recurso era contra la condena de 9 años y 6 meses de prisión en el caso del apartamento (tríplex) del Guarujá, que había sido aplicado al ex presidente el año pasado por el juez Sérgio Moro, responsable de los procesos de la Operación Lava Jato en la primera instancia de la Justicia Federal, en Curitiba (PR).
En la larga sesión, el fiscal del Ministerio Público y los abogados de defensa se manifestaron y luego los tres jueces pronunciaron sus votos. Para el Dr. Cristiano Zanin, abogado de Lula, el juez Moro falló al definir la pena con base sólo en la “narrativa aislada” del ex presidente de OAS, Leo Pinheiro, que fue al final beneficiado (por su delación contra Lula) con la reducción de la pena en la misma sesión.
El relator del caso, juez João Pedro Gebran Neto, no sólo mantuvo la condena como aumentó la pena del ex presidente Lula de nueve años y medio para 12 años y un mes de prisión. Gebran escribió 400 páginas para justificar la condena de Lula, e incluso sugerir el aumento de la pena, sin mencionar una línea sobre el principal argumento de la defensa para el recurso. Durante la lectura de su voto, llegó a decir que habría pruebas “por encima de lo razonable de que el apartamento tríplex desde el principio fue reservado para Lula”, pero al igual que los otros que le siguieron, no mencionó ninguna vez alguna “prueba” .
En consecuencia, el juez Leandro Paulsen, presidente de la 8ª sección del TRF4 y revisor del caso, inició -después del intervalo para el almuerzo- la lectura de su voto, también manteniendo la condena y el aumento de la pena sugerido por el relator. Por último, el juez Victor Luiz dos Santos Laus leyó el último de los tres votos y el presidente proclamó el resultado.
 No obstante, el proceso no se cerrará todavía, ya que hay posibilidades de recursos en la misma instancia. La defensa aún puede recurrir. Aunque todos los recursos en el TRF4 fuesen negados, quedan apelaciones ante el Tribunal Superior de Justicia (STJ, según siglas en portugués) por medio de un recurso especial, y ante el Supremo Tribunal Federal (STF) con un recurso extraordinario.
Es importante recordar también que no hay posibilidad, hasta el momento, que el ex presidente sea arrestado. Lula sólo podría ser detenido después de haber agotado todos los recursos en el TRF4. Esa es también una estrategia del Partido de los Trabajadores (PT) para mantener su candidatura; que será confirmada este jueves (25) durante un acto en Sao Paulo.
Una eventual candidatura de Lula en las elecciones de octubre podría ser impugnada con base en la Ley de Ficha Limpia, que considera inelegibles a aquellos que hayan sido condenados en una decisión transitada en juzgado o proferida por órgano judicial colegiado. Sin embargo, hay una brecha en la ley que permite recurrir a una liminar (decisión provisional), lo que garantizaría el registro de la candidatura.
El ex presidente Lula acompañó el juicio desde la sede del Sindicato de los Metalúrgicos de ABC, acompañado de militantes del PT, MST y Levante Popular de la Juventud.
En varias partes del país se registraron vigilias desde la noche del martes en defensa del ex presidente. También hubo manifestaciones, menores en número, en defensa de la prisión del petista.
Desde el lunes, Porto Alegre registró un fuerte esquema de seguridad, previendo la llegada de más de cuatro mil autobuses con personas oriundas de varios estados del país que llegaron a la capital gaúcha en apoyo a Lula.
Una nota, elaborada por el Frente Brasil Popular (FBP), que reúne a más de 80 partidos y movimientos sociales, y divulgada luego del final del juicio, recuerda que es hora de “continuar en las calles luchando por elecciones democráticas y en defensa de los derechos del pueblo brasileño”.
Lula lidera todas las encuestas electorales de cara a la próxima elección y esa parece ser la principal motivación de la persecución jurídica, un capítulo más en el golpe de Estado que comenzó a tomar forma en el país luego de confirmada la victoria electoral de la ex presidenta Dilma Rousseff en el 2014.
El resultado, ya esperado, del juicio de la apelación de Lula en el TRF4 sólo confirma que el país vive un Estado de excepción. El recado dado por la élite blanca y rica del país es claro: trabajadores, pobres, negros, indios, LGBT y demás grupos minoritarios, no se atrevan a desafiar la fuerza oculta del Estado Capitalista, todos serán aplastados.
Lula no fue condenado por “formar parte de un gran esquema de corrupción”. Temer, Aécio Neves y José Serra son la prueba de ello. Lula necesita ser destruido para que nunca más, surja otro como él. La figura cívica del Lula es una amenaza al establishment y necesita ser humillada y reducida a polvo para evitar el riesgo de que despierten nuevos liderazgos en la pobreza, sea del campo o de las periferias de las grandes ciudades.
La condena de Lula no es para corregir una cultura generalizadamente corrupta, es para fortalecer la cultura corrupta que en Brasil se ha implantado desde la llegada de Cabral, la cultura de que el pueblo es la plebe y debe seguir sirviendo a la corte. Desde entonces, la justicia brasileña practica la frase que debería abrir cínicamente nuestra Constitución: “A los amigos los favores de la ley, a los enemigos los rigores de la ley”.
Lula es un líder popular y un instrumento de la voluntad del pueblo, dentro de los límites de una democracia representativa y estatal. Muchas contradicciones existieron en su gobierno pero fue él el artífice de que empleadas domésticas fueran reconocidas como trabajadoras formales; que habitantes de las ciudades más lejanas del Nordeste contaran con energía eléctrica; que la mujer sea titular de los beneficios sociales del Estado; que fuese ampliado el derecho a la educación universitaria en el país. La derecha descalifica a los beneficiarios de estas políticas como “pan con mortadela” porque no saben lo que es carecer de las cosas más básicas. Incapaz de comprender el dolor del hambre del pueblo.
Como recuerda la nota del FBP, ‘”la hora no es de llanto, sino de lucha”. La decisión sobre Lula es la condena de todo el pueblo brasileño. Y es justamente contra esta guerra -declarada por la justicia, por las grandes corporaciones y por los medios burgueses contra el pueblo- que es hora de luchar. Es mucho más que evidente, que la elección sin Lula es fraude.

Con informaciones de Jornalistas Livres

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