Gema en camino… con los Cinco ¡ya! en casa

Ramón, Antonio y Gerardo junto a sus familiares en la sesión de clausura de la Asamblea Nacional.
Ramón, Antonio y Gerardo junto a sus familiares en la sesión de clausura de la Asamblea Nacional. Foto: Juvenal Balán

Gema Hernández Pérez está en la recta final de su camino para abrir los ojos al mundo, en unos 15 días, en nuestro luminoso enero, y aunque so­lo lo sabrá dentro de unos años, pasaron 16 largos y angustiosos, pa­ra que su papá estuviera jun­to a su ma­má en el momento del primer aliento, porque ya los Cinco es­tán en casa.

Gerardo, con esa chispa con que lo identificamos, en declaraciones di­vulgadas por la Televisión Cubana el sábado último, descorrió la cortina del misterio del que muchos in­dagaban por todas las vías, desde que nos conmoviera la imagen de la ternura con la que abrazara a Adria­na, “la mayor inspiración de mi vi­da”, el pasado miércoles, a poco de su retorno a la Patria.

Y era lógico. Por los Cinco el pueblo se preocupaba, pero por Gerardo mucho más; si ya René y Fernando habían cumplido hasta el último día de sus injustas sanciones y regresado a Cuba, y Tony y Ramón tenían, por lo menos, fechas de término, él no, y tampoco se le había permitido a su esposa que lo visitara en la cárcel. De ahí el multiplicado interés.

Por eso sus declaraciones, siempre entre sonrisas, miradas y palabras cómplices con la protagonista del amor que fue “esencia misma de nues­tra resistencia”. Así lo manifestó:

“La emoción es muy grande y to­do el mundo está preguntando, no­sotros nos divertimos mucho con to­dos los comentarios y las especulaciones, la realidad es que en silencio ha tenido que ser, esta parte también. Sin dar muchos detalles… hu­bo que hacerlo a control remoto, pe­ro ahí está y todo salió bien que es lo más importante… Dentro de 15 días más o menos, nacerá una niña que se va a llamar Gema, Adriana dice que porque es piedra preciosa, y yo, porque si era varón le iba a poner Ge­rardo y lo que más se parece a Ge­ra es Gema…”

Y añadió: ¿Sentimiento ahora, en una palabra? “Locura, no voy a de­cir ni amor, ni cualquier otro… locura es lo que mejor lo define, porque tenemos una alegría muy grande y basta pararse en la ventana y mirar para abajo, que alguien lo identifique a uno, y se armó el molote en­seguida, la gente ofreciéndonos su ca­riño.

“Yo le decía a alguien el otro día, fueron 16 años, y en estos 16 años ocurrieron cosas, tuvimos que presenciar situaciones bastante desa­gradables y momentos verdaderamente difíciles, pero cuando nos en­contramos al primer cubano y nos dimos los tres primeros abrazos, se nos olvidó todo eso. El amor que us­tedes nos han ofrecido, el cariño que nuestro pueblo nos ha ofreci­­do es para sanar cualquier herida, la herida más profunda se sana con el amor que hemos recibido de los cu­banos.

“Por mucho tiempo —concluyó—, soñábamos con un momento como este, soñábamos con que un día estaríamos aquí y a veces, por la mañana cuando nos levantábamos y pensábamos las cosas que nos esperaban en el día, lo único que nos levantaba el ánimo era soñar con es­te momento, el momento de estar en Cuba de nuevo con nuestro pueblo y realmente valió la pena”.

ANTONIO: COMO CUBA NO HAY NADA

“Como Cuba no hay nada, por el calor del pueblo, estoy convencido”, repetía Antonio a la televisión. “Lo di­go con certeza… Desde el primer momento que pusimos los pies aquí, aunque lógicamente, lo sabíamos a lo largo de toda la batalla nuestra”.

Y está demás decir que sabíamos que a nosotros no nos iban a abandonar…, expresó. Fidel no abandonó al expedicionario que cayó en el agua ¿no es verdad?, 45 minutos, Raúl nos contaba, estuvieron dando vueltas, provocó una situación que les fue bastante negativa al llegar el Granma a Cuba. Y Raúl nos narró también de cuando se encontró con él, su pregunta de cuántos fusiles tienes y lo que siguió: “Ahora sí ganamos la guerra”. Claro está, nosotros teníamos más, teníamos todo un pueblo aquí y los amigos en todo el mundo…

RAMÓN: NUESTRO COMANDANTE EN JEFE NOS PROMETIÓ: ¡VOLVERÁN! Y ¡VOLVIMOS!

Por su parte Ramón afirmó: “Es­tamos todavía impactados de emoción; la felicidad más grande que nosotros nunca pensamos tener la estamos viviendo actualmente… Es­tamos conmovidos por toda la de­mostración de pueblo, de cariño, de afecto…

“Queremos primero que todo ex­presar nuestra gratitud in­mensa al pueblo cubano, a cada niño, a cada niña, a cada hombre y cada mujer de este pueblo, a nuestras hermanas y hermanos del mundo entero, por lo que hizo cada uno… Y a nuestro Co­mandante en Jefe, él nos lo prome­tió, él dijo ¡Vol­verán! y ¡Vo­l­­vimos!…”

SERVIR A LA REVOLUCIÓN: EL SENTIDO DE SUS VIDAS

En nombre de todos, Gerardo sin­tetizó el sentido de sus vidas.

“En dos palabras: servir a la Re­vo­lución, donde sea y como sea. Se lo di­ji­mos al compañero Raúl en la primera oportunidad que tuvimos de darnos un abrazo: General, aquí estamos de nuevo a sus órdenes para lo que sea. Somos soldados de esta Re­vo­lu­ción y a qué otra cosa mejor po­demos dedicar nuestras vidas que a servirla. Donde se necesite, allí es­taremos”.

Muchos han sido los encuentros que nuestros Héroes han podido te­ner en estos escasos días con nuestro pueblo, en sus barrios o de ma­nera fortuita. En el caso de Ge­rardo contó una anécdota telefónicamente a la Mesa Redonda: su cinturón estaba roto y entró a una tienda para comprar uno nuevo, establecimiento que hubo que cerrar por tanto público que se aglomeró para verlo, abrazarlo, conversar…

Algunos también de carácter pú­blico, como su presencia en la Asam­­­blea Nacional el sábado último, y esa misma tarde-noche, en el parqueo del estadio Latinoa­mericano, asistieron al concierto por los barrios número 62 de Silvio, que devino inesperado y ex­cepcional homenaje y nos develó otra insospechada arista, al compartir, los Cinco, varias de las canciones con el cantautor, sobre las que muchas ve­ces dijeron, los ayudaron a soportar su in­justo en­cierro, y una de ellas —El Ne­cio—, confesaron en el escenario, se convirtió en su him­no de resistencia.

Les queda mucho a ellos por decir y a nosotros mucho por saber de las venturas y desventuras de nuestros queridos y entrañables hermanos, que fruto de muchos esfuerzos, finalmente recompensados con su presencia física en Cuba, nos han hecho el mejor regalo de fin de año, especialmente a Fidel…

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